La opresión del heterovascongado

De todos es conocido que la media de los salarios de todos los extremeños es sensiblemente inferior a la media de los salarios de todos los vascos. De ahí se podría extraer un hecho irrefutable: Hay una brecha salarial por la que los vascos oprimen a los extremeños.

De hecho, seguro que esa misma diferencia de medias salariales existe desde hace bastante tiempo, por lo que también podríamos asegurar sin rubor que cualquier extremeño de 15 años lleva siglos sufriendo la opresión del vascongado.

Si además, como en cualquier comunidad humana, estadísticamente alrededor del 90% de los vascos son heterosexuales, el círculo se cierra: estamos ante la insoportable opresión ejercida por milenios por parte del heterovascongado.

Todo esto es una gilipollez absoluta. Afirmar la existencia de un heterovascongado opresor sería tan estúpido, tan profundamente imbécil como afirmar que hay una brecha salarial entre hombres y mujeres porque las medias de los sueldos no coinciden, y ya que la mayoría de los hombres son heterosexuales, llamarlo algo tan ridículo como «heteropatriarcado».

Nadie con dos dedos de frente, nadie que merezca un mínimo de respeto, sostendría ninguno de los dos argumentos.

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