El pasado 3 de abril, José recibió una llamada del técnico de mantenimiento de los interfonos porque necesitaba entrar en su casa. Salió del restaurante que posee en Barcelona, y cuál fue su sorpresa cuando al llegar a la escalera de su domicilio descubrió que le habían okupado su piso.
Según ha publicado Crónica Global, una familia de al menos 10 miembros había asaltado la vivienda, llegando incluso a cambiar la cerradura. «El hombre se ausentó unas horas y aprovecharon para colarse», explica una vecina. «No era la primera vez que lo intentaban y, finalmente, lo consiguieron», añade.