Cada día me entusiasma menos esta cibercosa de la interné.
Antes, los primeros años, la interné era un follón de mil demonios. Encontrar algo era un suplicio, no existía Google. No existía Facebook, la gente se comunicaba por foros, IRC y demás medios “arcaicos”, donde no existían “perfiles”, ni fotos. Al fin y al cabo los móviles no tenían cámara, porque las cámaras digitales tenían un precio astronómico, y los móviles salían sólo en Pretty Woman, costaban seis riñones y pesaban cuatro kilos.
No existían las fototuentis.
Internet era un sitio (relativamente) anónimo, libre, incontrolable y endiabladamente distribuido.
Luego vino Google a organizar el sindiós este, ya que los buscadores anteriores te devolvían lo más parecido a doscientas páginas al azar. Y vaya si lo organizó. De un día para otro, era fácil encontrar justamente lo que buscabas, en primera página, una gozada.
Y Google se comió con papas al resto de buscadores. Y hoy, muchísima gente no sabe lo que es la barra de direcciones, y para acceder a fulanito.com, entran en Google, buscan fulanito.com y prueban suerte. Una web, o está en Google, o no existe. Punto.
Y los foros se fueron restringiendo a temas marginales (soporte, foros muy enfocados a un tema muy concreto…) porque llegaron las redes sociales. Kilocientas al principio, compitiendo por usuarios con sus fototuentis.
Y llegó Facebook.
Y Facebook se comió con papas al resto de redes sociales, excepciones memorables como Tuenti, alguna de ligoteo, y las redes sociales de temática muy específica, que se han convertido en un negocio bonito y rentable.
Y Google empezó a censurar en China, y Facebook a borrar los grupos que no le gustaban. Y la libertad se va, poquito a poco, a tomar por saco.
Y la grandeza de internet, esa enorme red descentralizada donde la libertad estaba por encima de todo, cada día es menos grande.
Y me da miedo, porque hemos vivido una época maravillosa en la cual, inexplicablemente, los gobiernos no metían los deditos en internet (hablando en general, siempre hubo casos, muy destacados, como Corea del norte, Irán, China…). Pero internet se ha convertido en una amenaza, y de unos años a esta parte, todos los movimientos sociales incómodos se organizan desde internet. Y los gobiernos, a la chita callando, están metiendo los deditos con el indiscutible ansia de controlar. Y nos venden la moto de que es bueno que los gobiernos puedan cerrar webs sin que siquiera lo ordene un juez, por nuestro bien. ¿O no?
Y ahora se encuentran con la ventaja de que internet se ha vertebrado en torno a esos dos mastodontes: Google y Facebook.
Y ahora cada internauta es un perfil, perfectamente trazable por cualquiera. ¿Dónde leches está el anonimato y la libertad?, ¿Dónde han ido?
Y no sé si me estoy haciendo viejo, y cualquier tiempo pasado fue anterior, pero ya no siento la misma libertad.