OpenOffice alcanza el 21% de usuarios en Alemania
Al parecer, las tácticas monopolísticas de siempre poco a poco empiezan a perder fuelle.
No basta con el “canon” de las licencias obligatorias de Windows en los portátiles, con su correspondiente MS Office de 30 días. No bastó con el teatro (género tragedia griega o más bien sainete dramático-jocoso español) de la aprobación de los formatos propietarios de Office como si fueran estándares por la ISO.
Microsoft Office es caro, ineficiente, su interfaz la cambian a cada versión, y está plagado de fallos y vulnerabilidades. Es aberrante que el mismo documento se formatee de formas distintas en cada versión, en un intento de forzar al usuario a gastarse el dinero cada pocos años para comprar básicamente lo mismo. Y al final, por mucho dinero que se le eche encima y por mucho juego sucio que se empeñe, el usuario termina dándose cuenta.
En Alemania, un 21% de los usuarios ya utiliza OpenOffice. Eso significa que han tenido que tomarse el trabajo de descargar la suite y sustituir la que le venía “de serie” con su ordenador. Y el usuario estándar siempre intentará complicarse la vida lo menos posible, si le viene un navegador, poderosas razones tienen que impulsarle a instalar otro, y si hablamos de un software complejo y pesado como una suite ofimática, muy, pero que muy harto tiene que estar el usuario para molestarse en cambiarla.
¿Tendremos que seguir leyendo por determinados sitios que OpenOffice “no está a la altura” de Microsoft Office?
Nosotros es la suite que utilizamos, porque aunque no es la única libre, es la que mejor se adapta a nuestras necesidades, y aún no hemos encontrado ninguna situación en la que echemos de menos la “opción privativa”.
Será que somos raros o frikis, como el 21% de los alemanes